Luego
de una cuarentena de las más estrictas, Alemania empieza a moverse
rápidamente hacia la apertura. Lejos parece haber quedado el lema de
Merkel “ningún experimento”. De hecho, muy lejos parece haber
quedado la propia Merkel, con el avance de los poderes provinciales,
cuyos gobernadores son actores territoriales fundamentales para
marcar el ritmo de la apertura en cada región.
Varios
debates se abrieron en las últimas semanas, algunos más relevantes
que otros. Pero hay uno que resulta fundamental: detrás de la crisis
sanitaria se despliega una crisis económica que algunos suponen
mucho peor que la de 1929. Pero, detrás de ella, también se
agiganta la crisis ecológica. ¿Cómo abordar las dos -o las tres-
problemáticas? ¿Se debe avanzar paso a paso o es posible abordarlas
simultáneamente? El debate es particularmente relevante, porque no
sólo se circunscribe a Alemania, sino que marca algunas pautas para
otros países, para otras regiones.